Relato corto: Derechos laborales

Mi nombre es Care.

Desde que tengo memoria siempre he hecho lo mismo. Empiezo a trabajar y durante todo el día me dedico a montar paneles en carrocerías de coches de alta gama. Cuando acaba la jornada laboral, descanso hasta el día siguiente y vuelta a empezar.

A mi alrededor mis compañeros trabajan incansablemente igual que yo, haciendo nuestro trabajo de forma minuciosa, colocando paneles de muchos tipos y soldándolos a los chasis y habitáculos con precisión.

No recuerdo haber faltado nunca al trabajo, y llevo ya dos años en la empresa. Sin embargo varios de mis compañeros han faltado uno o dos días durante este último año. También es verdad que ellos son un poco más viejos que yo y la edad no perdona.

De hecho, uno de ellos no ha vuelto a aparecer. Mucho me temo que tanto trabajo le ha pasado factura y ya no es apto para el trabajo tan duro que hacemos aquí. Su puesto lo ocupa ahora otro más joven.

A veces pienso que nuestros jefes nos están explotando demasiado. No es justo que nos tengan trabajando tanto tiempo, con el desgaste que supone para nosotros y que luego cuando fallamos al trabajo no nos compensen de alguna manera o simplemente nos sustituyan por alguien más joven, rápido y fuerte.

Llevo varias semanas pensando en ello, y es que estoy temiendo que algún día sea yo el que empiece a faltar al trabajo y que terminen sustituyéndome por otro mejor. Si eso ocurriese no sabría que hacer. Lo único que he hecho en mi vida es esto, y no me veo preparado para nada más.

Sé que en ese caso debería actualizarme, pero no sé hasta que punto podría hacerlo yo solo. Necesitaría ayuda para poder adaptarme y aprender las nuevas funciones de otro puesto en otra empresa.

La otra opción sería intentar hacer una huelga con mis compañeros exigiendo que nos traten dignamente. El problema es que los brazos robóticos no tenemos derechos laborales...